lunes, 18 de febrero de 2008

Capítulo 34

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Que otras pretensiones podría tener sino una persona que se dedica a hacer pública la parte más privada y morbosa de su existencia?

Usted exactamente, ¿que es lo que desea? ¿Desea escuchar halagos vanidosos repletos de falsedades, que no hacen otra cosa que aumentar su ya crecido ego? ¿O prefiere consejos importunos de gente que, como usted, aspira a cambiar la historia ya vivida o venidera?

Su vida no es más que un eco y consecuencia de otras.
¿Se trata del espejo de otro ser, o quizás un simple reflejo?

Boris Nebula dijo...

Evidentemente que no necesito a nadie que refuerce mi ego. Al primero que me venga a palmera de espalda le parto la cara. La actitud condescendiente de las personas que reparten consejos como caramelos me resulta aberrante. Es una concepción escalonada de las relaciones humanas que sitúan por encima a unos de otros. Mis antiguos compañeros de trabajo y especialmente el dueño de la imprenta grafica, de la que me fui dando un portazo, necesitan afirmar su verdad poniendoose por encima de la de otras personas. Esta inseguridad constante, que necesita de la confirmación de los demás, se basa en la constante comparación. Finalmente los vemos haciendo apología de la insípida realidad que les ha tocado vivir, porque no conocer otra forma de reafirmarse.
Señorita Charlotte, siempre he considerado que las preguntas se relacionan directamente con el interés de las personas. Aunque en algunos casos dejan filtra la necesidad de pedir justificaciones que puedan sustentar nuestra estructura..